El sedán mediano de la casa japonesa llegó a su décima generación. Sus formas prometen ser tan exitosas como cada una de las ediciones anteriores y viajamos a Brasil para conocerlo en detalle.
Hay cosas en la vida que sólo se pueden disfrutar a cabalidad en su país de origen. Por ejemplo, el rodizio, la caipiriña y, claro está, el nuevo Toyota Corolla hecho en Brasil. Esta es la décima generación del tradicional sedán mediano japonés, que ostenta el prestigio de ser el vehículo más vendido en el mundo, incluso por encima del VW Escarabajo y la Ford F150.
En San Pablo se presentó a la prensa centro y suramericana, momento que también sirvió para recordar que la marca cumple 50 años de presencia industrial en este país y que la planta de Sao Bernardo do Campo fue la primera instalación fuera de Japón.
Allí se fabricó el legendario 4x4 Bandeirante, la cabeza de playa de la marca en Suramérica. Es de recordar que el término bandeirante es para los brasileños casi un ícono mítico de su historia patria, pues así se llamó a los fundadores que conquistaron la costa y se adentraron en la selva.
Por su parte, en la planta de Idaiatuba, Toyota produce el Corolla desde 1998 y en el 2004 se fabricó la unidad número 100 mil del sedán. Por cierto, se espera que este modelo llegue a Colombia el próximo mayo, también proveniente de Brasil. La producción en Venezuela está programada para comenzar en septiembre, pero el distribuidor nacional optó por la fabricación paulista.
El Corolla es el triunfo de la estrategia de penetración de la marca en Latinoamérica, pues la apuesta de posicionarse con un sedán mediano fue arriesgada en su momento, dada la realidad del bajo nivel de ingresos de la mayoría de consumidores de esta zona y, por consiguiente, su proclividad a comprar autos de bajo costo.
Por ese poder de conquista, nos atrevemos a mencionar que es el segundo Bandeirante de Toyota. Y el hecho de que se fabrique en Brasil, demuestra el interés estratégico de crecer en los mercados emergentes. Las plantas de este país producen para el consumo interno y exportan a todos los países hispanohablantes del continente.
Con carácter mundial v
Haber fabricado más de 30 millones de Corollas en 41 años no es cosa sencilla. De manera que su diseño, exterior e interior, tiene que ser de carácter global, sin perder su atractivo japonés. Así, en esta décima generación, se eligió el centro de diseño que tiene la firma en Turín (Italia) para definir las suaves líneas del Corolla, un auto que claramente, gusta al primer vistazo.
Basta con mencionar que su diseño responde a la tendencia mundial de reducir el tamaño de las ventanas para dar sensación de fortaleza y el hecho de ser ahora más bajo le da un muy reducido coeficiente de penetración aerodinámica: Cx 0,29.
Este vehículo es 55 milímetros más ancho y 10 mm más largo que la generación anterior. Si bien en el papel estas dimensiones no expresan mucha diferencia, desde el exterior se tiene la sensación de que se trata de un auto más grande, tal como el anterior, de un segmento superior.
Comenzando por el frente, el nuevo Corolla emula a su hermano mayor, el Camry, del cual hereda las líneas sobrias y el logo de la marca que corona el punto de unión entre la parrilla y el capó. Las farolas tienen un ángulo inferior que da un efecto de modernidad y, claro está, la transparencia de su policarbonato deja ver faros de xenón y multirreflectores, además de las exploradoras antiniebla instaladas debajo de la línea del parachoques.
Al recorrer el costado, se encuentra una suave solución de las líneas del capó, el paral A y el guardabarros, hito de diseño que define la altura de las ventanas y la elevada cintura del vehículo. Las puertas tienen un amplísimo ángulo de apertura que favorece el abordaje y descenso.
Más aburguesado
Toyota buscó continuar la línea sobria del interior de la generación anterior.
Al tacto, las superficies superiores del millaré y de los tableros internos de las puertas son de plástico abullonado, de agradable sensación. Pero en sus zonas medias y bajas el plástico se vuelve rígido y dan la apariencia de otro auto. Para destacar, los enormes bolsillos portaobjetos, en los que se pueden llevar botellas y muchos otros efectos personales.
En la versión lujosa, además de unos apliques de dudosa imitación madera, los relojes de instrumentos son de factura más elaborada y le dan un aire más fino.
Las sillas son cómodas, de correcta sujeción lateral, aunque su abullonado parece algo suave. La silla trasera es igualmente confortable y el diseñador amplió en 35 mm el espacio para las piernas. Además, el túnel central prácticamente se eliminó, lo cual hace que el desplazamiento interno sea muy fácil.
Bajo el capó viene el conocido motor de 1,8 litros con apertura de válvulas variable e inteligente, lo cual es garantía de torque en prácticamente toda la gama de revoluciones.
Por consiguiente, la sensación en la arrancada es de un auto muy ágil para su tamaño, a pesar de que esta nueva generación ganó peso con respecto a la anterior. La solución fue disponer una caja de velocidades más corta, así se sacrificara un poco en la velocidad punta.
Los cambios son de mando preciso en la palanca, así como la dirección asistida eléctricamente. Sin embargo, este último sistema parece demasiado sensible y se siente como si no progresara en función de la velocidad. Desde el puesto del conductor se disfruta de una acertada visibilidad y gracias a un mayor tamaño de los espejos, los puntos ciegos se redujeron al mínimo.
Los frenos con ABS y cuatro discos de 15 pulgadas son seguros y eficientes, tal como la suspensión independiente que conserva la disposición McPherson. Aun cuando la prueba de ruta sólo transitó por la planicie paulista del balneario de Guarujá, permitió comprobar que rueda suave y cómodamente a velocidad de crucero, con la agilidad propia de su motor para adelantar otros vehículos.
Sin embargo, creemos que la insonorización de la cabina puede mejorarse, pues se filtra ruido tanto del motor como del rodaje de las llantas contra la vía.
Maduró el joven
Recordamos al actor de cine Brad Pitt como el gancho del lanzamiento de la generación pasada en un intento de la marca por oxigenar el vehículo y acercarlo al público juvenil.
En esta ocasión, la publicidad en Mercosur presenta el vehículo de una forma más neutra, quizás algo elegante, lo cual coincide con la propia estampa del vehículo.
Tal vez en busca de madurar con quienes lo adquirieron hace 5 años, este nuevo Corolla tiene un aire destinado más al señor que al joven, razón por la cual seguramente cautivará un público de mayores posibilidades económicas.
Aunque los directivos de la marca en Colombia no anunciaron precios de comercialización, el nuevo Corolla se ubica en el segmento del Chevrolet Optra 1,8, entre otros, y espera poder contar en un futuro con la motorización 1,6 para ampliar sus posibilidades comerciales.