Maturana por encima del bien y del mal
Por Enrique Delgado
Aún recuerdo el mes de octubre de 1989. En pleno bus de colegio al medio día los periodistas colombianos anunciaban en la radio desde Tel Aviv, Israel, que la selección regresaba al Mundial de fútbol después de 28 años.
Los halagos eran repartidos. Unos para el Pibe, otros para Usurriaga, (¿por qué no jugó en Italia 90?) unos más para Higuita, Leonel, para los demás jugadores. Y claro, para él, para Francisco Maturana, el técnico que en dos años y medio de trabajo con el equipo, nos puso de vuelta en el primer plano del fútbol.
Entonces, el chocoano era como un referente para todos. Se ganó un cheque en blanco con la selección. El afecto de Colombia. Impuso su propio estilo, el tan cuestionado toque-toque, que supieron interpretar muy bien esa generación de Rincón, Herrera, Asprilla y otros tantos.
Volvimos a otra Copa Mundo, la segunda en ocho años. "Así se juega al fútbol" y "Qué lindo ser colombiano", tituló la revista argentina El Gráfico en 1993.
Vino la debacle del Mundial 1994. Asumió la responsabilidad absoluta, mientras jugadores, dirigentes y periodistas también dueños de ese fracaso miraron para otro lado. Se fue. Pero su legado era más fuerte. Sus grandes amigos, "Bolillo" Gómez y Luis Fernando Suárez recogieron sus banderas. Otro Mundial para Colombia, "es para vos Pacho", se lo dedicaron.
Fue entonces cuando la prensa se enfocó más en sus errores que en lo que supo cosechar. Que se la pasa mirando caballos, que no pudo con Ecuador, que dejó tirada a Costa Rica, que en Perú es un desastre, que cobra indemnizaciones millonarias. Todo eso es verdad, falló. Como le pasó a campeones del mundo como César Luis Menotti o Carlos Bilardo, que acumularon glorias y fracasos.
Pero nunca le perdonaron nada. Sus regresos a la selección auspiciados por dirigentes que pasaron sin pena ni gloria, fueron desafortunados. Y aún carga con esa cruz. Hay quienes se empeñan en que recordemos al Maturana de frases como "perder es ganar un poco", al que salió derrotado de los estadios suramericanos en las eliminatorias, al que acusan de versero, o a esos que cantaban Millonarios es muy grande, para un paisa como vos...
Allá ellos. Yo vi a Colombia en Mundiales gracias a Francisco Maturana. Por él, Vi Campeón de Libertadores a un equipo del país. La única Copa América, tan discutida por muchos, se conquistó bajo su mandato. Ganó más de lo que perdió. Y el país futbolístico le debe mucho.
Eternamente gracias Pacho.
Terra Colombia