Quién es quién

Alto Riesgo

En Ciénaga, todos desconfían del próximo proceso electoral. La historia les ha enseñado a que no siempre el ganador es el de más votos.

Ciénaga
Corrupción y fraude volvieron incrédulos a los cienagueros

Los candidatos desconfían de la Registraduría; la población, escéptica y desmotivada, desconfía de los aspirantes. Amenazas, pasquines y el fantasma del clásico “chocorazo” dominan la atmósfera electoral del segundo municipio del Magdalena,

Por: Tadeo Martínez


Del último siglo, la familia Fernández de Castro ha sido la dueña del poder político en Ciénaga durante casi cincuenta años. Sus antepasados fueron administradores coloniales y propietarios de grandes plantaciones bananeras y haciendas ganaderas. Y en el pasado reciente, como alcaldes, gobernadores, diputados o concejales, ese poder se ha transmitido de generación en generación. Algunos podrían decir que es una exageración, pero la realidad es que en unión con Vives, Dangones, Riascos, Jimenos y González, entre otras familias tradicionales, han controlado todo lo que han podido en la segunda población en importancia del Magdalena. Las elecciones del próximo domingo no son la excepción. Un miembro de la familia, José Fernández De Castro Del Castillo, aspira a ser elegido alcalde de este pueblo ubicado privilegiadamente entre el mar Caribe, la Ciénaga Grande y la Sierra Nevada de Santa Marta.

El eslogan del joven abogado de la Universidad Javeriana es: “Con Jose, Vamos p´adelante”. Y las opciones que tiene para ganar son muchas. Pero es una gran tragedia para este pueblo, en palabras del sociólogo, escritor e historiador Carlos Payares González, quien afirma que “con estas familias Ciénaga ha involucionado”. No es el único que cree en el retroceso. Hace varias décadas un pintoresco personaje acuñó la maldición según la cual “Ciénaga siempre irá para atrás, como el cangrejo”. Y gran parte del centenar de personas que viven allí parece haberlo aceptado con resignación.

Durante las dos décadas de elección popular de alcaldes esa maldición se ha confirmado en cada período, con excepción del gobierno de Alfonso Diazgranados, el primer alcalde elegido popularmente, gracias a que se dedicó a sanear las finanzas y a pagar a tiempo. No dejó deudas, pero tampoco construyó obras. A partir de ahí la historia de Ciénaga ha sido una historia de corrupción, fraude electoral, amenazas, sobornos y crecimiento de la pobreza y la miseria. La mayoría de la población carece de alcantarillado, la cobertura es del 40 por ciento; acueducto es del 70 por ciento y en salud y educación las cifras se desconocen. En estos años, dice el investigador y escritor Payares Gónzález, se fortaleció un sistema que han denominado “la ruleta de los embargos”, un carrusel en el que han participado abogados, jueces, alcaldes, tesoreros y jefes de la oficina jurídica del municipio de cada gobierno, que se inventan contratos para embargar al final de cada año los recursos del Sistema General de Participación.

Casi todos los alcaldes han terminado en la cárcel: Orlando Dangond, Alberto Abello Pacheco y José Rafael “Chintico” Serrano (elegido dos veces con presunción de fraude) han sido detenidos acusados por peculado, celebración indebida de contratos o celebración de contratos sin el lleno de los requisitos, entre otros delitos contra la administración pública. El campeón ha sido “Chintico” Serrano, cuya elección para el período 1998-2000 fue anulada por haber cometido fraude con cédulas falsas y alteración de documentos electorales; hoy está afectado por detención domiciliaria en Santa Marta. El periodo lo terminó su contradictor Antonio Zabaraín. Ha sido tan desafortunada la administración municipal que en los últimos once años hubo diez alcaldes, incluido uno que duró sólo cuatro días. Lo nombraron un jueves y lo destituyeron el lunes.

El próximo alcalde

Además de Fernández De Castro, otros tres aspirantes llegaron al final de la contienda. Ana Juvinao Carbonó, una economista especializada en derecho público; Luis Gastelbondo, un médico especialista en cirugía interna y endoscopia y Orlando Rafael Bermúdez, arquitecto y ex concejal. Aunque todos creen tener la suficiente fuerza y aceptación para ser elegidos, las opiniones se han polarizado entre Luis Gastelbondo y Fernández De Castro.

Las fuerzas políticas se han alineado en torno a Fernández De Castro y Gastelbondo. A Fernández lo apoyan todos los ex alcaldes -con excepción de Serrano-, tres diputados y cien candidatos al concejo. Gastelbondo comenzó con una campaña de expectativa que decía: “Ciénaga está enferma”, por toda la ciudad había murales que al autorizarse la publicidad política fueron reemplazados por avisos del médico que decían: “Para salvar a Ciénaga…”. Hoy lo acompañan aproximadamente 70 candidatos al concejo y a su campaña se unió el candidato de Cambio Radical, un apoyo que le ha costado, pues se trata del candidato del senador Miguel Pinedo Vidal, también padrino político del alcalde preso. A Gastelbondo lo acusan de tener el respaldo de “Chintico”, pero él tajantemente lo niega y lo atribuye a la cercanía de sus viviendas y a que fue su médico personal. Gastelbondo nunca ha ocupado un cargo ni ha sido elegido a corporación pública alguna. En la plaza y en las calles la gente dice: “aquí hay dos candidatos, uno es “Jose”, el del billete y otro es “Lucho”, el del corazón. Así como Fernández es miembro de una familia tradicional con poder económico y político, la historia de Gastelbondo es la de un hijo de madre abandonada, estudiante de colegios públicos y muchacho de barrio bajo, pero buen estudiante y profesional exitoso.

Orlando Rafael Bermúdez dice que la opinión está con él, que los otros candidatos están gastando mucho dinero pero la gente no votará por ellos. Podría ser, algunos creen que hay una posibilidad de sorpresa, remota, pero posible. Una de las grandes dificultades que han tenido los candidatos ha sido precisamente romper la apatía provocada por el desencanto de tantas malas administraciones y fraudes electorales. Se cree que la abstención estará por encima del 50 ciento, además porque la gente está hastiada de que a la hora de votar ya otros lo hayan hecho a su nombre. Entre las especialidades de fraude, están la clonación de cédulas, la votación de personas fallecidas, la compra de votos y el clásico “chocorazo”, que consiste en seguir la votación después de terminadas las elecciones.

En Ciénaga el resultado electoral es algo incierto. Los escrutinios pueden durar hasta dos meses por las impugnaciones de mesas originadas por tachones, enmendaduras y cambio de urnas de las poblaciones más lejanas, como ocurre con los corregimientos Palmor y San Pedro, ubicados en la Sierra Nevada, que no están tan lejos, pero las vías están en muy mal estado. El registrador de Ciénaga, Luis Hernando Tijaro Gutiérrez, en diálogo con Votebien.com, dijo que el mismo día no se tendrán los resultados, pero que tendrán el apoyo del Ejército, Policía, CTI, DAS y Fiscalía para vigilar las urnas y transportarlas. Ciénaga, a pesar de no ser un municipio con presencia paramilitar o guerrillera, ha sido declarado de alto riesgo por la Misión de Observación Electoral por el alto riesgo de fraude.

La única mujer en campaña, Ana Juvinao, intenta que la gente vuelva a creer en la política. Cree que es hora de que se le levante la maldición del cangrejo a este municipio que en los últimos cuatro años recibió más de 50 mil millones de pesos en regalías y su presupuesto anual es superior a los 70 mil millones de pesos.

La ausencia de los grupos armados no ha evitado las amenazas. Al candidato Luis Gastelbondo le mandaron a decir con un aspirante al Concejo que se retire porque ellos –los de la otra campaña- ya habían gastado mucho dinero. Todos los candidatos niegan haber sobrepasado los topes, pero candidatos como Fernández De Castro tienen publicidad diaria en los periódicos y en la radio se cuentan hasta 70 cuñas en las que los candidatos a concejo invitan a votar por él. Gastelbondo reconoce que ha gastado cerca de 300 millones de pesos.

Cada vez más cerca de los comicios, la desconfianza de los electores hacia la Registraduría y de los candidatos entre sí, la tradición de fraudes y el anuncio de la demora en los resultados aumentan y los cienagueros esperan que no se repita lo de las elecciones de 2003, cuando una foto a seis columnas donde se mostraba a ochenta personas detenidas por delitos electorales, abrió la primera página de uno de los diarios del Magdalena.

10/26/2007 VOTEBIEN.COM