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A propósito de las consultas: ¿dónde están los militantes de los partidos?
"No deja de ser inquietante que la inmensa mayoría de consultas que se llevarán a cabo el próximo domingo sean abiertas"
Por Juan Felipe Cardona Cárdenas*
El próximo 8 de julio, en Bogotá y en 28 de los 32 departamentos del país se llevarán a cabo consultas populares partidistas para elegir candidatos a gobernaciones, alcaldías e incluso Juntas de Acción Local. Ocho de los 16 partidos con personería jurídica vigente van a participar en este proceso, lo cual, a simple vista, pareciera ser un indicador positivo de democratización interna: al fin y al cabo acabar con la reprochable y aparentemente superada práctica del “bolígrafo”, a través de la cual los candidatos a cargos de elección popular eran escogidos por dirigentes partidistas a puerta cerrada, fue el principal objetivo que motivó al país a institucionalizar las consultas populares.
Aunque son innegables las bondades de esta herramienta, sobre todo en la medida en que obliga a los precandidatos a someterse a la disciplina de la colectividad, fomenta la disciplina partidista de los electores al prohibirles participar en más de una consulta, y limita el poder de los dirigentes de las colectividades al hacer de obligatorio cumplimiento para el partido la decisión ciudadana, no deja de ser inquietante que la inmensa mayoría de consultas que se llevarán a cabo el próximo domingo sean abiertas, es decir que cualquier ciudadano con cédula vigente e inscrita, sea o no militante de un partido específico, puede escoger a los candidatos de la colectividad.
Esta situación incide en la situación actual de los partidos políticos colombianos, tanto nuevos como tradicionales, los cuales a pesar de la Reforma Política de 2003 y la Ley de Bancadas que en gran medida buscó su fortalecimiento y democratización, aun no han podido establecer cuadros políticos estructurados ni militancias ciudadanas debidamente carnetizadas. Dicho de otro modo, la mayoría de los partidos aun no saben quienes son sus militantes, ni han generado estrategias realmente efectivas para lograr que la mayoría de sus electores se integren a la estructura interna de la colectividad.
Si bien partidos como el Liberal, Conservador, PDA, Cambio Radical, entre otros, desde 2006 vienen fomentando la carnetización de ciudadanos, el hecho que la consulta del Polo Democrático Alternativo para elegir candidato a la Alcaldía de Bogotá sea la excepción y no la regla al exigir que quienes participen se inscriban previamente a la colectividad, demuestra que los partidos políticos aun no tienen confianza en su propio electorado y que los cuadros políticos de los partidos no son lo suficientemente disciplinados.
La otra cara de la moneda tiene que ver con el papel que juegan las maquinarias partidistas. Como lo han manifestado algunos candidatos, tanto en estos como en anteriores comicios, los militantes carnetizados suelen tener lealtades electorales con la maquinaria tradicional de los partidos, impidiendo que nuevas figuras surjan y se consoliden dentro de la colectividad. En esta medida, por lo menos en lo que al actual contexto colombiano se refiere, no siempre las consultas cerradas son las más democráticas. De allí que no fueran pocas las voces que abogaron por consultas abiertas para el próximo domingo, como también sucedió en el caso de las consultas internas del Partido Liberal y del PDA para elegir candidato a la presidencia de la República en marzo de 2006.
No obstante, es claro que el sistema político colombiano debe apuntar a lograr un justo equilibrio entre democratización y disciplina partidista, de modo tal que no sólo los candidatos y representantes de los partidos tengan que actuar de forma disciplinada de acuerdo a los estatutos de su colectividad, sino que los ciudadanos asuman derechos y deberes como militantes de un partido político.
* Investigador del Programa Congreso Visible, Departamento de Ciencia Política de la Universidad de los Andes