Quién es quién

Alto Riesgo

Tres partidos uribistas, la U, Colombia Democrática y Alas-Equipo Colombia, se lanzaron a invitar a toda la ciudadanía, a participar en los comicios.

Elecciones
De anónimo a candidato

Avisos de prensa, radio y televisión invitaron a los ciudadanos de todo el país a ser candidatos. Las opciones eran tres de los partidos uribistas y el requisito, una hoja de vida limpia. ¿Una opción que perseguía democratizar el proceso electoral ó visibilizar al partido a punta de publicidad?

Tan solo un par de semanas antes del cierre de inscripciones, el partido Alas-Equipo Colombia sorprendió al iniciar una convocatoria para que cualquier ciudadano se vinculara con su aval a las elecciones locales. Avisos de televisión, anuncios de prensa y cuñas radiales ofrecían esa oportunidad. No fue el único partido. Colombia Democrática y la U habían hecho su propia invitación semanas antes.

La oferta fue interesante para quienes alguna vez han querido vincularse con el proceso electoral y por ello cientos de personas acogieron las propuestas. Cada partido recibió más de 500 solicitudes.

Esta práctica fue estrenada por el Partido de la U, en las elecciones legislativas de 2006. Para ese momento 40 personas que llegaron al partido a través de formularios, participaron en la contienda electoral. Este año continuaron con el proceso a través de su campaña “Postúlate”, que estuvo abierta durante tres semanas y ya concluyó la selección de candidatos. Sin embargo, por estrategia decidieron no divulgar las cifras hasta el jueves próximo cuando convocaron a una rueda de prensa.

Los tres partidos defienden el proceso. Si alguien quería inscribirse tenía que pasar primero el filtro regional. En cada departamento un delegado de estos tres partidos revisaba las solicitudes y sólo los escogidos eran presentados en la dirección nacional, donde había un nuevo proceso de selección. Los voceros de los partidos consultados consideran que de esta forma se garantizaba transparencia en la escogencia de los candidatos.

Jorge Eliseo Cabrera, secretario ejecutivo del partido Alas-Equipo Colombia, dijo que su llamamiento fue mixto y se cuidaron de avalar primero a sus militantes. “Somos abiertos, pero con algunas condiciones. Esto no significa crecer por crecer ni se trata de una feria de avales”. La razón por la que hicieron la convocatoria abierta fue integrar a líderes de la comunidad a un partido suprapartidista.

En Colombia Democrática, la justificación fue abrir la posibilidad de participar en las elecciones a muchas personas cuyos partidos perdieron su personería jurídica. “Es una oportunidad porque la reforma política restringió la posibilidad de participar a muchos candidatos. Son sólo 12 partidos y 1.099 municipios”, aseguró a Votebien Gustavo Posada, coordinador político del partido.

Pero lo que pareciera una apuesta democrática, es exactamente lo opuesto para sus contradictores. Fernando Giraldo, miembro de la Red Nacional de Observación Electoral, asegura que no se trata de una experiencia democrática, por lo menos por lo que ocurrió con la U en las parlamentarias. Con 40 candidatos no se logró una sola curul. La razón que explica el analista es que esos candidatos convocados fueron ubicados en la parte baja de las listas: ninguno estuvo por encima del puesto veinte.

En entrevista con Colprensa, Carlos García, presidente del partido de la U, defendió la experiencia y aseguró que todos los candidatos que participaron en la contienda pasada, continuaron un trabajo de militancia dentro del partido.

Para Giraldo, sin embargo, el llamar a candidatos sin ninguna experiencia con los partidos es un juego a la democracia porque se trata de lograr réditos con personas sin solvencia política y mínima capacidad electoral. Por ello cree que partidos como la U estaban buscando figuras públicas que llamaran votantes. “Es una forma de evitar un descalabro en las próximas elecciones, mostrando una imagen abierta y participativa”.

Posada, de Colombia Democrática, recalcó que su idea es dar espacio a líderes que hoy no cuentan con representación política y no a personas sin experiencia pública. “Ninguno de nuestros solicitantes es figura pública, sin representatividad política”. Sin embargo, admite que a la sede de la campaña llegaron personas totalmente anónimas que pedían el aval para la candidatura a la Alcaldía de Bogotá.

La recuperación de recursos a través de la reposición de esos votos, que en las elecciones de 2006 fueron cerca de 300 mil, tampoco se ve como justificación para la convocatoria pública. “La reposición no alcanza a reintegrar los gastos de publicidad en la convocatoria y aún menos si se contara con el pago de las personas encargadas de la selección”, admitió un representante de uno de los partidos.

La experiencia de llamar candidatos abiertamente es nueva para las elecciones locales. Sólo el 28 de octubre próximo se sabrá si efectivamente fueron incluyentes o si obedecieron a una estrategia publicitaria. Los sufragantes lo decidirán.