
Luis Pérez se ha convertido en un fenómeno en Medellín. A pesar de las acusaciones en su contra, su popularidad se incrementa cada día.
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Medellín
¿Suerte ó estrategia?
A pesar de los escándalos y las controversias, el candidato a la Alcaldía de Medellín, Luis Pérez, sigue liderando las encuestas en esta ciudad ¿cómo lo hace?
“Usted, doctor Luis Pérez, es un encantador de serpientes”, le comentó un estudiante universitario al candidato a la Alcaldía de Medellín en una reunión nocturna con algunos jóvenes de la ciudad. El muchacho, además, le dijo que no se preocupara por la mala imagen que los medios y los demás aspirantes a la alcaldía están creando en torno a él. Que es un tema de poca importancia, aseguró, porque él tiene la capacidad de encantar a cualquier auditorio en el que se presente. El candidato no le contestó y se limitó a sonreírle satisfecho.
Y es que recientemente las noticias que rodean su candidatura tienen por qué dejarlo satisfecho. El controvertido Luis Pérez, a pesar de los duros cuestionamientos al final de su mandato, tiene una popularidad disparada que lo proyecta como nuevo alcalde de Medellín. ¿Cómo se explica esto?
Hay que recordar que en 2003 que fue su último año de mandato, la Contraloría de Medellín le tenía un rosario de investigaciones fiscales a su gestión: una por sobrecostos en la construcción de las llamadas Rutas Verdes, otra por la donación de 500 millones de pesos para el desplazamiento de Catalina Valencia al concurso de belleza de Cartagena; una más por la destinación de 300 millones de pesos para la llamada Semana del Amor y el Erotismo. También fue investigada la subutilización de programas de sistemas para el Sisben y la ineficacia en contratos de la Secretaría de Educación, que le costaron al municipio 262 millones de pesos. También por algunas demandas contra las secretarías Jurídica y de Tránsito que no fueron atendidas y que le costaron a la administración 338 millones de pesos. Hubo una investigación por gastos de Empresas Varias por más de 300 millones de pesos, en alquiler de carros blindados, tarjetas de crédito empresariales, viáticos, pago a grupos musicales, desayunos para periodistas, placas y mosaicos. Esta serie de hechos despertaron gran polémica y llevaron a los medios de comunicación, en especial los nacionales, a tener sus reflectores apuntando hacia él.
Pese a esto, al final de su mandato el funcionario no solamente salió bien librado de las investigaciones, sino que obtuvo una aprobación de su gestión por parte de los paisas de un 62 por ciento. “En Medellín nunca ha habido alcalde malo”, comentan algunos ciudadanos en tono de burla por el supuesto espíritu regionalista que dicen impera a la hora de las encuestas.
Aunque la suerte de Pérez puede cambiarle luego que hace pocos días el Procurador General, Edgardo Maya, le negó una solicitud de revocatoria directa del fallo, con la que pretendía ser exonerado de pagar una multa por faltas cometidas en procesos de contratación de la época, sus adeptos saben que se mueve como pez en el agua y de ahí que sin reservas se atreven a llamarlo “el encantador de serpientes”.
Pérez sabe, de cabo a rabo, cómo hacer una campaña política y la maneja como una empresa exitosa. Cada decisión se toma de acuerdo con una planeación estratégica. Ocurre con el comité de jóvenes y también con el de empresarios, el de mujeres, el de comunicaciones o el de firmas. Como un ducho en las lides políticas Luis Pérez sabe que la improvisación representaría su entierro en la contienda electoral.
Tal vez uno de los puntos de su campaña que más ha sonado en la ciudad ha sido el de “Firme en Firme”, una correría de 30 muchachos por los diferentes barrios de la ciudad recolectando firmas que avalen su candidatura. Los líderes barriales son los pilares de esta estrategia. Muchos de ellos pertenecientes a las juntas de acción comunal son quienes guían a los jóvenes en el barrio para conseguir las firmas. Comienzan a la una de la tarde y tras cuatro horas de trabajo llega el candidato y escucha los proyecto de infraestructura que quiere la gente del barrio. Ha habido propuestas de todos los tamaños: centros de salud, nuevas iglesias, canchas de fútbol sintéticas, nuevos puentes en las quebradas... la idea es llegar a cien obras que Luis Pérez, mediante un pagaré social, se compromete a ejecutar si llega a ser Alcalde.
Algunos contradictores de su campaña llaman esto “votos por obras” y ante estas promesas no les sorprende el hecho de que Luis Pérez esté liderando los sondeos. Pero lo que muchos se preguntan es si detrás de todas estas propuestas hay algún criterio técnico o si son producto de una planificación territorial. Temen que la estrategia de Pérez no sea más que una copia de la vieja práctica clientelista de prometer y prometer. Algo así como un clientelismo refinado.
Pero a Pérez no lo trasnochan sus contradictores. Y habla de más megaproyectos para la ciudad que cautivan fácilmente a cualquier desprevenido: tres nuevos metro-cables, Internet gratis para todos y un segundo piso para algunas avenidas de la ciudad. “Si me va a poner Internet yo le firmo”, dijo Rodrigo Cuartas, un vecino del barrio Belén por donde el jueves pasado estaba haciendo correría el Comité de firmas de la campaña.
Aunque es prematuro cantar victoria, es evidente que la campaña ha sabido capotear la mala imagen y los escándalos. Hasta ahora Luis Pérez se ha valido de estrategias populistas, de un buen respaldo de la maquinaria política y tradicional de la ciudad y, claro, del guiño que el Presidente, Álvaro Uribe, le hizo este año. Ahora, cuando finaliza el proceso de inscripción y comienzan los debates, sus dos grandes competidores, Sergio Naranjo y Alonso Salazar, esperan poder sacarle ventaja a la hora de los argumentos. 8/08/2007