
Mantener el buen estado de las finanzas de la capital antioqueña será el mayor reto que debe enfrentar el próximo alcalde de Medellín.
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Informe
Las finanzas de Medellín en juego
Aquel que gane la Alcaldía tiene el reto de mantener la buena salud fiscal de la capital antioqueña, que ha sido la clave de su renacer.
No hay duda de la transformación de Medellín en los últimos seis años. Más y mejores espacios públicos, bibliotecas, Metrocables, equipamiento urbano, mayor seguridad y una sensación de bienestar sustentado en un modelo de política social fruto de un manejo financiero eficiente que, como dirían los viejos, ha hecho rendir la plata.
De ahí que el manejo financiero de la ciudad es sin duda uno de los temas de mayor relevancia en la actual disputa electoral. Hasta el momento la formula del éxito ha sido una combinación de factores políticos y económicos que se sustentan en tres condiciones esenciales: generación de confianza, gestión transparente y racionalidad en el manejo de los recursos. Aspectos que requiere aquel que llegue a la Alpujarra el 1 de enero de 2008.
En el terreno económico el actual secretario de Hacienda municipal Horacio Vélez de Bedout, asegura que la fortaleza financiera de Medellín ha dependido del aumento de los ingresos, la reducción de los gastos y el pago de la deuda.
Llegar a donde está hoy Medellín en materia financiera no fue fácil. Así lo constata Alejandro Granda, subdirector de Gestión Organizacional y Financiera del Área Metropolitana del Valle de Aburrá y quien participó en la comisión de empalme que recibió las finanzas públicas de Medellín en 2003. En sus apuntes registra que al comenzar la administración de Sergio Fajardo se encontró una situación difícil en el tema de las finanzas de la ciudad. La ciudad ocupaba el lugar 270 en desempeño fiscal, un indicador que construye el Departamento Nacional de Planeación. Las cuentas estaban en rojo. Faltaban más de 60.000 millones de pesos para el pago de proveedores, y el déficit presupuestal superaba los 270.000 millones de pesos.
No obstante, hoy la situación es distinta: el municipio de Medellín es la primera ciudad capital del país en desempeño fiscal, ocupa el puesto 12 a nivel nacional, y según su secretario de Hacienda la ciudad tendrá este año un superávit por más de 180.000 millones de pesos.
“Medellín puede seguir por este camino si se le tiene confianza al gobernante. Hay un circulo virtuoso: cuando uno ve eficiencia en lo público, ve transparencia, eso genera confianza y si hay confianza, los contribuyentes pagan sus impuestos, que con una administración honesta se traducen en obras”, explica Vélez de Bedout. Según él, de cada peso que ingresa a las arcas 85 centavos se destinan a la inversión social.
La Contralora General de Medellín, Marta Cecilia Vélez Vélez, coincide con la posición del secretario: “el aspecto financiero de la ciudad ha sido bien manejado por la presente administración, hemos estado pendientes con las respectivas auditorías financieras que se realizan cada año y se dio un concepto favorable al Municipio”.
Por su parte el proyecto Medellín Cómo Vamos, una iniciativa de instituciones privadas que evalúa la ejecución del plan de desarrollo municipal, considera que el hecho de que la gente vea claramente en qué se están utilizando los impuestos, genera más conciencia de ciudadanía y participación tributaria.
Pero hay preocupaciones
No obstante los buenos manejos de las finanzas, existen algunas inquietudes que provienen de la academia y se centran en uno de los orgullos de los medellinenses: las Empresas Públicas de Medellín (EPM).
Mauricio López, investigador del Centro de Investigaciones de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Antioquia, llama la atención sobre el impacto que tiene para el futuro de EPM la cada vez más recurrente utilización de sus recursos para financiar las obras que ejecuta el Municipio de Medellín.
Las dos últimas administraciones, la de Luis Pérez y la actual de Sergio Fajardo aseguran que recursos de EPM que han utilizado para la ciudad, no han puesto en riesgo esta empresa. El primero canalizó estos recursos a través de la Fundación EPM. El segundo las presentó como si fueran un regalo de EPM a la ciudad. En cualquiera de los dos casos, lo cierto es que millonarios recursos salieron de un bolsillo a otro.
Para López no es tan cierto que el crecimiento de las finanzas de Medellín dependa sólo de la gestión tributaria, sino que estas transferencias son un aporte fundamental. “El fortalecimiento está sustentado en gran medida en los ingresos de capital, y ahí entonces necesariamente tenemos que hablar de EPM. ¿Qué es lo que está ocurriendo? Que pareciera ser que el mayor ingreso del Municipio se está sustentando en los recursos que transfiere EPM”, señala López.
A su juicio, esa situación no es que sea mala, “afortunadamente la ciudad cuenta con una empresa como esa”, dice, pero esgrime dos cuestionamientos que le plantean un debate de fondo a quienes aspiran a administrar la ciudad.
El primero está relacionado con la solidez de las EPM. “En la medida que se siga transfiriendo tantos recursos al Municipio, uno se pregunta por la sostenibilidad a mediano y largo plazo para la empresa, que no está en juego ni en entredicho, pero hay que evaluar esa situación, pues no sabemos hasta dónde donde se está debilitando”, plantea el investigador.
El segundo cuestionamiento está relacionado con los ingresos tributarios y su fortalecimiento a futuro. López advierte que en ello hay un reto para los próximos gobernantes, pues no se puede permitir la disminución de los ingresos tributarios dado que por la vía de los recursos de EPM está percibiendo ingresos de capital.
El secretario de Hacienda actual reconoce que es cierto que una parte importante de los recursos vienen de EPM, pero que esto no ha puesto en riesgo la entidad y que todo se ha hecho con el aval del Concejo.
Lo que está en juego en esta nueva carrera electoral no es de poca monta y a quien sea el próximo gobernante de la ciudad de Medellín tendrá que seguir fortaleciendo la confianza entre la ciudadanía para mantener el círculo virtuoso de que quien confía en la administración paga sus impuestos. También deberá aclarar la posición sobre los recursos que se utilizan de EPM para financiar el progreso de la capital antioqueña, no sea que en un ejercicio de derroche se sacrifique la sostenibilidad de la empresa por ostentar en el presente lo que significaría pobreza para el futuro.
10/10/2007 VOTEBIEN.COM