Más canales
 
Servicios
 
AMOR Y SEXO
¿Y el espacio para el sexo?
¿Y el espacio para el sexo?
Más Noticias


Sexo en pareja
Cómo afecta la llegada del primer hijo en las relaciones sexuales

 

Hasta ahora les encanta tener sexo a tu pareja y a ti. Pero ha surgido algo, una tercera persona. Y no sabes cómo afectará eso a las relaciones sexuales.

 


No descuides a tu pareja, recobra la pasión ¡Sexo después del parto!

 

Tener hijos no es impedimento para volverse a enamorar

 

La culpabilidad impide unas vacaciones sin hijos

 

10 cosas que no se dicen sobre la maternidad

 

Por muy deseado que haya sido, un bebé en casa supone una conmoción importante en la vida de una pareja. Hasta entonces, sólo se tenían el uno al otro. Cualquier momento y lugar era bueno para acurrucarse, acariciarse y mantener relaciones sexuales. Sólo la disponibilidad de tiempo, el estrés y el cansancio impedían la libre expresión de los deseos sexuales hacia el otro.


Pero tras el nacimiento del primer hijo la situación cambia. Ahora existe un ser pequeñito e indefenso que requiere toda la atención porque es incapaz de atender sus necesidades básicas por sí mismo. Eso trastoca todas las rutinas que cualquier pareja tuviera establecida con anterioridad, cuando estaban ellos solos, incluidos los hábitos sexuales.


Pero los cambios habían surgido ya antes que el bebé naciera, durante el embarazo. Aunque el deseo sexual propiamente dicho no disminuye realmente durante el embarazo (muchas mujeres afirman que les aumenta, aunque otras señalan que sí les disminuye), los infundados temores a dañar al feto o las dificultades mecánicas del abultado abdomen de ellas, modifican (menos coito vaginal y más sexo oral o masturbación recíproca) o aminoran los contactos sexuales entre la pareja. Una prueba de que la libido no disminuye realmente durante el embarazo, y que son otros los factores que disminuyen los contactos sexuales, está en el hecho de que las prácticas autoeróticas se mantienen activas en ambos sexos.

 

Más problemas en las parejas sin ayuda externa
La llegada de un bebé no tiene por qué afectar a las relaciones sexuales de la pareja, aunque numerosas parejas se quejan de haber disminuido el número de sus contactos sexuales tras la venida del primer hijo. Estas lamentaciones suelen aparecer, sobre todo, en las parejas que carecen de ayuda externa para cuidar a sus hijos. Algo que tiende a restaurarse poco a poco con el tiempo, si no vienen nuevos hijos.


Más aún, las mujeres que dan el pecho a sus bebés normalizan la frecuencia de sus encuentros sexuales antes que las que no lo hacen. La razón es bien sencilla. La succión de los pezones induce la secreción de oxitocina, la hormona que mantiene la lactancia induciendo la contracción de los conductos galactóforos, manteniendo el periodo de lactancia. Esa mayor oxitocina circulante predispone a las mujeres a la actividad sexual permitiendo no sólo que se masturben más, sino que deseen, provoquen y obtengan, encuentros sexuales con sus parejas. De hecho, hay mujeres que describen orgasmos mientras amamantan a sus bebés, por la acción de esa oxitocina.


En los hombres que cuidan bebés se ha descrito un descenso de sus niveles de testosterona, lo que implica una menor (pero no anulación) apetencia sexual espontánea. Eso significa que si bien es posible que ellos tengan menor iniciativa sexual (que algunas mujeres interpretan erróneamente que es causada por su pérdida de encanto, etc), no por eso se niegan a satisfacer iniciativas femeninas.


Cambios físicos y emocionales
Existen otras razones sociales que inciden en aminorar las iniciativas sexuales de una pareja en los momentos iniciales de tener un primer hijo. Por un lado está la responsabilidad que se siente hacia ese nuevo e indefenso ser que es el bebé que estresa tanto al padre como a la madre, reduciéndoles las ocasiones de tener sexo, aunque lo deseen.


También existe un aumento en el número de tareas, ocasionadas por el bebé (sobre todo si no se cuenta con ayuda externa) que incrementa el cansancio de la madre y, cada vez más, del padre; lo que les reduce el impulso a mantener relaciones sexuales aunque tengan ganas.


Existen cambios físicos en el cuerpo de la mujer, como puede ser los ocasionados por la lactancia (con pérdidas inesperadas de leche durante el orgasmo, por ejemplo) que pueden frenar los intentos de aproximación entre ambos. Y otros cambios como la dilatación de las paredes vaginales, que pueden disminuir las sensaciones eróticas durante el coito en ambos sexos y disminuir su atractivo hacia esa práctica.


El interés por satisfacer las necesidades del bebé por parte de la madre puede inhibir su interés por la pareja y puede ocasionar en ésta sentimientos de abandono (que son reales) que necesitará digerir convenientemente.


Buscar el momento
Todos estos factores puede afectar a uno o a ambos miembros de la pareja en mayor o menor medida y obstaculizar sus aproximaciones sexuales. Pero no significa que TODOS se den a la vez y afecten por igual a TODAS las personas.


Cuando pasan los tiempos en los que el bebé necesita imperiosamente la atención de sus padres, la libido de éstos puede retomar sus niveles anteriores al embarazo. Y pueden desear mantener relaciones sexuales con una frecuencia similar, o muy próxima, a entonces. El problema es que ahora existe una tercera persona en la casa que puede interrumpir la relación sexual de forma inesperada, o limitar los juegos sexuales y los suspiros. Eso significa que si los padres desean tener relaciones sexuales con la libertad de antes, tienen que disponer de un hueco en el que estén solos. Pero los abuelos no siempre están disponibles para hacerse cargo temporal de los nietos.

 

 

Copyright Terra Networks S.A.


Tu alma gemela